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Primeros pasos

Scratchia: cómo funcionan las capas del arte de rascar

Elige 1, 3, 5 o 10 capas en Scratchia, descubre materiales y comparte una imagen con las monedas de los participantes.

Pasas una moneda por una superficie clara y esperas descubrir una imagen. Pero primero aparece madera, después una zona metálica, y el dibujo sigue esperando debajo. En Scratchia puedes elegir una, tres, cinco o diez capas sobre una imagen. La elección cambia la forma de descubrirla, además de la cantidad de trabajo. Veamos cómo se suceden los materiales, por dónde empezar y qué ocurre cuando otra persona se une a la misma obra.

Las capturas muestran una góndola en un canal del catálogo y una sala privada con dos participantes de prueba. Elegimos cinco capas para enseñar varios materiales en una zona pequeña. Las tres imágenes proceden de la aplicación Scratchia para iPhone. Tu dibujo y tus trazos serán distintos: no necesitas reproducir nuestro ejemplo. Lo interesante es observar qué cambia cuando vuelves a pasar por un mismo lugar.

Elige primero las capas

Busca una imagen en el catálogo y toca el número de capas de su vista previa. El menú desplegable ofrece 1, 3, 5 o 10 capas. En el ejemplo elegimos cinco. Después toca la vista previa para empezar o retomar esa versión. El porcentaje guardado aparece en la imagen y la barra de progreso bajo el título. El icono de información abre los detalles, donde también puedes elegir las capas. Allí puedes empezar, continuar, ver un resultado terminado o consultar los récords. El botón para trabajar juntos lleva a crear una sala.

Una capa basta para conocer el movimiento de la moneda y ver cómo aparece parte del dibujo. Tres permiten comparar materiales. Cinco son una buena opción si te apetece volver a una zona y profundizar poco a poco. Diez ofrecen la secuencia más larga, con más cubiertas intermedias antes de llegar a la imagen. Son cantidades de trabajo diferentes, no niveles obligatorios que debas superar en orden.

Catálogo de Scratchia en iPhone: menú desplegable de 1, 3, 5 o 10 capas en la ficha.
Elige las capas en el menú desplegable de la ficha del catálogo. Aquí hay cinco seleccionadas.

No conviertas esas cifras en una promesa de tiempo. También influyen el tamaño de la zona que trabajas y la manera de mover la moneda. Para probar bastan unos trazos cortos. Una sola cubierta permite ver antes un fragmento de la imagen; tres o cinco dan más oportunidades de observar cambios de textura antes de alcanzarla.

Qué hay bajo la superficie

Las variantes de varias capas tienen un orden de materiales definido. Con tres, hay madera por fuera, acero debajo y una lámina metálica justo sobre la imagen. Con cinco se añaden papel de color crema en el exterior y cera roja entre el acero y la lámina. Por eso pueden verse papel, madera y metal en zonas vecinas del mismo lienzo: cada una ha llegado a una profundidad distinta.

Con diez capas, la secuencia es más larga: papel crema, pintura azul, madera, acero, cera roja, papel kraft, pintura verde, madera oscura, cobre y lámina metálica. No hace falta memorizarla para jugar. Sirve para entender por qué un nuevo trazo descubre un color o una textura mientras el dibujo todavía permanece oculto. Cada pequeña zona avanza por estos materiales según los movimientos que recibe.

Cada material siguiente no es necesariamente más difícil: entre las coberturas duras también hay cera y papel, y una lámina metálica queda justo sobre la imagen. En los trabajos nuevos, la lámina y el metal se retiran poco a poco, así que conviene volver sobre una marca. Los trabajos ya empezados conservan su física original. Observa la zona concreta sin esperar el mismo efecto de un movimiento en todos los materiales.

Por qué sirve pasar otra vez

Empieza con una franja pequeña cerca del centro. Pasa la moneda, suelta el dedo o el botón del ratón y repite al lado o por el mismo lugar. La primera pasada puede revelar otro material. La imagen se transparenta a medida que la última lámina se adelgaza y queda totalmente expuesta al retirarla. Repetir sirve aunque el contorno apenas cambie.

En nuestra captura hay tres caminos abiertos en el papel claro. Dentro se ven zonas marrones, grises y rojas. Son profundidades diferentes de una sola obra, no varias imágenes superpuestas. La cubierta superior permanece en los bordes mientras algunas zonas centrales están más descubiertas. Comparar dos caminos vecinos permite entender mejor una nueva pasada que intentar limpiar todo el lienzo de inmediato.

Lienzo de Scratchia con cinco capas: los trazos atraviesan el papel crema y muestran madera, metal y cera roja.
Varios materiales son visibles a la vez. Repetir un movimiento permite profundizar en una zona.

Puedes avanzar en franjas desde un borde o abrir pequeñas ventanas en lugares diferentes. Las franjas facilitan seguir el límite general; las ventanas permiten comparar profundidades. En ambos casos quedan zonas a las que volver. No necesitas retirar uniformemente toda la capa superior antes de explorar lo que hay bajo un fragmento pequeño.

Una obra individual o compartida

En solitario eliges la dirección y el ritmo. Elige una versión empezada en el menú de la ficha del catálogo y toca la vista previa para continuar. Recuerda la cantidad de capas: el mismo tema con tres o cinco coberturas son trabajos distintos. El porcentaje guardado aparece en la vista previa. El progreso general aparece sobre el lienzo, junto a la franja de materiales; las versiones terminadas se marcan en la ficha.

En el modo compartido, los participantes trabajan sobre una imagen común. Para este ejemplo, dos participantes de prueba entraron en una misma sala privada. Cuando el segundo participante raspaba la cubierta, el primero veía su acción. Una persona puede trabajar hacia el centro mientras otra explora un borde, y ambas aportaciones se reflejan en el lienzo compartido.

Los participantes tienen identificadores de color y monedas. La pequeña moneda de otra persona indica su posición sobre el lienzo, con su nombre y actividad al lado. La fila superior muestra quién participa y su aportación. Un borde de color ayuda a relacionar el movimiento con su autor. Si la moneda tapa brevemente un detalle, puedes mirarlo cuando esa persona se desplace a otra zona.

Dos participantes en una sala de Scratchia, con identificadores de color y la moneda de otra persona sobre el lienzo.
Dos participantes de prueba en una misma sala. La moneda muestra dónde está trabajando la otra persona.

Artpoints y la imagen del día

La moneda del lienzo es una herramienta para raspar. Los artpoints son la moneda de la aplicación; no son lo mismo que la moneda visible de un participante. La recompensa al terminar puede tener varios componentes. La base depende del número de capas y exige actividad suficiente. Una finalización muy rápida puede dar una base de cero. Elige diez capas por el proceso, sin esperar una cantidad garantizada por cualquier recorrido rápido.

En una sala compartida, la recompensa base corresponde al resultado común y se reparte según la contribución y un umbral de participación. Entrar no equivale a trabajar. Los premios diarios y de récord se cuentan por separado. La pantalla final describe ese resultado concreto; úsala para entender los artpoints recibidos. Una cifra en la captura de otra persona no representa las condiciones de tu sesión.

Para encontrar otro tema, abre la pestaña del día. La imagen diaria ofrece un punto de partida cuando no quieres recorrer todo el catálogo. Este artículo muestra la góndola del catálogo y no anuncia la imagen del 6 de octubre: la selección diaria cambia. Mira qué propuesta aparece hoy en la aplicación y decide cuántas cubiertas te apetece descubrir.

La primera prueba puede ser sencilla: elige una imagen, selecciona las capas, dibuja una línea corta y vuelve a pasar sobre ella. Cuando entiendas los cambios de material, amplía la ventana o incorpora a otro participante. Parte del encanto de Scratchia está en observar lo que aparece entre el primer contacto y la última cubierta, además de descubrir finalmente el dibujo.